El Informe argumenta que un urgente y amplio debate es necesario para formular las políticas correctas acerca de la producción y utilización de la masas de conocimientos y crear un contexto que conduzca a su implementación. Se procura delinear los parámetros de tal debate a través de conceptos claves que pueden ser útiles y aprovechados. Estos son, entre otros, el concepto de persona e información como principales ventajas de la sociedad del conocimiento; la noción de cambio institucional que nos permitirá el desarrollo ilimitado de las personas y la información; la idea de que la economía del conocimiento es un subconjunto del conocimiento de la sociedad y que el conocimiento social puede llegar a nosotros en forma nominal, deformada o inteligente; la convicción de que el conocimiento de “hacer” –la base de la innovación tecnológica- es importante, así como lo es el conocimiento de “ser”, “coexistir” y “mantener el equilibro del desarrollo”; la tesis que necesitamos urgentemente un pensamiento para la unificación central cultural de la humanidad; y la idea que la actual tensión entre –por un lado- las TIC’s y las técnicas para la producción de conocimiento y -por el otro- la sociedad, sólo puede ser resuelto por el desarrollo de las personas como ciudadanos y el desarrollo de la democracia como una institución social.
Finalmente, el Informe propone un Índice (Index of Knowledge Societies, IKS) para medir el desempeño de los países en el tema, y hace recomendaciones tanto para los gobiernos y las élites políticas y económicas, como para los negocios, la sociedad civil, los medios de comunicación y las comunidades académicas.
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